Pepito es el niño más travieso del humor en español: listo, contestón y siempre con una respuesta inesperada para su maestra, sus padres o cualquier adulto que se le ponga enfrente. Sus chistes pasan de boca en boca desde hace generaciones y cada quien los cuenta a su manera.

¿Quién es Pepito?
Pepito es un personaje del humor popular, sin autor conocido. Es el nombre que recibe en México y en buena parte de América Latina; en España su equivalente es Jaimito, y en otros países existen niños parecidos, como el Toto de Argentina. Su gracia está en que dice en voz alta lo que los adultos piensan pero no se atreven a decir, y en que interpreta todo al pie de la letra.
Pepito en la escuela
El tiempo verbal
La maestra explica los tiempos verbales: «Si yo digo «fui guapa», es pasado. Si digo «soy guapa», ¿qué es, Pepito?». Pepito contesta: «Mucha imaginación, maestra».
La tarea
—Pepito, ¿por qué no hiciste la tarea?
—Porque se fue la luz, maestra.
—¿Y qué tiene que ver la luz?
—Que se fue la luz… y me dio flojera buscar una vela.
Geografía
—Pepito, ¿dónde está el río Amazonas?
—No sé, maestra, pero no lo perdí yo.
Los números
—Pepito, si tienes diez pesos y le pides cinco a tu papá, ¿cuánto tienes?
—Diez pesos, maestra.
—¡No sabes sumar!
—No, maestra: usted no conoce a mi papá.
Pepito en casa
La disculpa
La mamá regaña a Pepito: «Le dijiste a tu hermana que es fea y está llorando. Ve a decirle que lo sientes». Pepito va y le dice: «Hermanita, siento mucho que seas tan fea».
El doctor
—Mamá, ¿por qué el doctor siempre dice «a ver, saque la lengua»?
—Para revisarte la garganta.
—Ah, yo creía que era porque no quería ver la cara de los pacientes.
El abuelo
—Abuelo, ¿tú tienes buena vista?
—Sí, Pepito, todavía veo muy bien.
—Entonces, ¿por qué me dijiste que no me viste comiéndome tus galletas?
Por qué nos siguen haciendo reír
Los chistes de Pepito funcionan porque juegan con algo que todos reconocemos: la lógica implacable de los niños, que toman las palabras al pie de la letra, y la autoridad de los adultos puesta en aprietos. Además, son fáciles de recordar y de adaptar: cada familia tiene su propia versión.
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