La fragata invencible Numancia

A finales de 1862, la Reina española Isabel II aprobó el envío de una expedición científica a los mares de Latinoamérica. La expedición se puso bajo las ordenes del Almirante Luis Trasero Hernández Pinzón –descendiente directo de los hermanos Pinzón que acompañaron a Cristóbal Colón en el descubrimiento del Nuevo Mundo- Su escolta eran tres buques de guerra: Las fragatas de vapor gemelas Triunfo y Resolución y la goleta Virgen de Covadonga. Sin embargo, además de la investigación científica, uno de los propósitos del viaje era apoyar las demandas de ciudadanos españoles que viven en las Américas.

El 18 de abril de 1863, parte de la flota española llegó al puerto chileno de Valparaíso. En las aguas chilenas los españoles fueron recibidos cordialmente, a lo que respondieron con pruebas igualmente de amistad. Cuando levantaron anclas y llegaron a Perú, en julio de ese año, comenzaron los problemas. España no tenía relaciones diplomáticas con Perú al no reconocer su independencia obtenida en 1821. A pesar de esta situación, la expedición fue recibida amistosamente por las autoridades. Desgraciadamente, el 2 de agosto, y por razones nunca aclaradas, se produjo un altercado en la Hacienda norteña de Talambo entre los inmigrantes de nacionalidad española y los habitantes autóctonos peruanos. Como resultado, un español fue muerto y otros cuatro fueron heridos.

Informado sobre los sucesos, Pinzón que estaba camino a San Francisco, California, volvió a Perú con su flota. El Almirante español pidió explicaciones e indemnizaciones, pero los peruanos pensaban que se trataba de un asunto interno. Después, el Gobierno en Madrid también exigió el pago de deudas originadas por la guerra de independencia enviando a Eusebio que Salazar y Mazaredo, con el título de Comisionado Real, para tratar con el Gobierno peruano. A Perú no le gustó nada el título de Mazaredo, pues un Comisionado era un funcionario colonial y no un Embajador que era el título apropiado para un enviado diplomático a un estado libre y Soberano. Mazaredo que llegó a Perú el 1864 de marzo intentó alcanzar un acuerdo con el Ministro peruano de Asuntos Extranjeros, Juan A. Ribeyro, sin éxito.

El 14 de abril de 1864, el escuadrón español se desplazó de Callao hacia las islas de Chincha, la fuente mayor de fertilizante de guano peruano, buscando una contestación económica a las deudas que Perú se negaba a pagar. La pequeña guarnición peruana se rindió sin oponer casi resistencia y a las cuatro de la tarde, un grupo de 400 marinos españoles se apoderó de las islas, izó su bandera y llevó a las autoridades locales bajo arresto a bordo de la Resolución. La importancia de estas islas para Perú resultaba entonces vital. Casi el 60% de los gastos gubernamentales se cubrían con los beneficios del guano. España quiso usar las islas ricas como una herramienta para que se cumplieran sus demandas.

Los españoles también bloquearon con sus navíos el mayor puerto de Perú, creando una tensión que no tardaría en explotar. Durante la primera fase el Gobierno español del nuevo primer ministro José María Narváez no aprobó la acción unilateral tomada por Pinzón. Pronto cambió su actitud enviando cuatro buques de guerra más a reforzar la escuadra. Narváez también reemplazó a Pinzón por el Almirante Juan Manuel Pareja Trasero, Ministro anterior de la Armada que había nacido en Perú, y detestaba a “los rebeldes” pues su padre había sido muerto por ellos durante la guerra de independencia.

“Virgen de Covadonga”

“Blanca”

“Numancia”

Tres fotografías para la historia

El Almirante Pareja llegó en Perú en diciembre de 1864 y comenzó unas intensas negociaciones diplomáticas con Manuel Ignacio, general retirado de Vivanco, el representante especial del Presidente peruano. Las negociaciones concluyeron el 27 de enero de 1865, con un acuerdo preliminar firmado a bordo de la fragata Villa de Madrid. Sin embargo, la mayoría de la población rechazó el tratado al considerarlo humillante para Perú. El congreso no lo ratificó. Pronto explotó una revolución contra el Gobierno peruano.

El 17 de septiembre de 1865, Almirante Pareja ancló su buque insignia, la Villa de Madrid, en Valparaíso y exigió que su bandera fuera saludada por 21 disparo de cañón. Bajo las circunstancias los chilenos orgullosos se negaron a saludar a la bandera española y la guerra se declaró una semana después. Leopoldo O´Donnell, recién nombrado primer ministro de España, le ordenó retroceder en sus acciones a Pareja. El Almirante español no disponía de tropas para intentar un desembarco, pero contradiciendo las órdenes decidió imponer un asedio a los puertos chilenos principales. Su plan era por completo grotesco, para controlar los miles de kilómetros del litoral chileno, Pareja habría necesitado una flota gigantesca y sólo disponía de un puñado de barcos. No obstante, el asedio al puerto de Valparaíso, causó un gran daño que incluso llevó a las fuerzas navales neutrales de Estados Unidos e Inglaterra a realizar algunas protestas.

El 8 de noviembre de 1865, el Presidente peruano Juan Antonio Pezet fue obligado a abandonar su puesto siendo reemplazado por su vicepresidente el general Pedro Diez Canseco, pero éste también intentó evitar el enfrentamiento con España, y el 26 de noviembre el general Mariano Prado, líder del movimiento nacionalista, lo depuso. Prado declaró su solidaridad inmediatamente con Chile y un estado de guerra contra España para restituir el honor nacional.

“Villa de Madrid” y “Blanca”
durante el combate de Abato

Ese mismo día el almirante Pareja se suicidio. Su desobediencia al Gobierno español le había llevado a crear un conflicto del cual era muy difícil salir airoso. Las tripulaciones de las naves estaban desmoralizadas. Sólo faltó la captura del “Virgen de Covadonga” por parte de la marina chilena, gracias a una inteligente maniobra de distracción del buque Esmeralda, que había causado cuatro muertos y 21 heridos en el bando español. El 25 de noviembre el cónsul de Estados Unidos ironizó sobre el hecho ante el almirante. Pareja sufrió un derrumbamiento nervioso. Era demasiado para él. El “Virgen de Covadonga” era el segundo buque de guerra perdido por España en las aguas del enemigo después de la destrucción del “Triunfo” hacía un año. Al día siguiente Pareja se vistió con su uniforme de gala, se tumbó en su cama, y se disparó un tiro en la cabeza.

El día 5 de diciembre de 1865, Chile y Perú firmaron una alianza para luchar contra España. El tratado se ratificó el 12 de enero de 1866. Sólo dos días más tarde Perú declaró la guerra a España. Inmediatamente un escuadrón de la armada peruana bajo el orden de Capitán Lizardo Montero, compuesto por las fragatas de vapor Amazonas y el Apurimac, navegaron hacia Valparaíso para unirse la flota chilena. Una vez allí la flota aliada se puso bajo las órdenes del almirante chileno Manuel Blanco Encalada, un viejo y eficaz lobo de mar.

Muy pronto las noticias que circulaban por Europa alcanzaron las aguas españolas y el pánico comenzó a recorrer el país. Perú había comprado dos nuevos poderosos barcos a Inglaterra y se afirmaba que se dirigían hacia el puerto de Cádiz con intención de atacarlo. Igualmente temían las hostilidades contra sus buques mercantes que navegan en las aguas internacionales. Para prevenir las tales acciones Madrid mandó al Atlántico a la fragata Gerona. Cerca de Madeira, capturó a un crucero chileno construido en Inglaterra, y que viajaba en secreto bajo el nombre de “el Cantón.” Los españoles lo renombrarán “el Tornado”. Mientras tanto, los buques de guerra peruanos capturaban tres transportes españoles cerca de las costas de Brasil y Chile enviaba al vapor Maipú al Estrecho de Magallanes interceptar los transportes españoles “Odessa” y “Vascongada”.

Lejos de su patria los barcos españoles, rodeados por un enemigo que dominaba y conocía mejor las aguas de la zona, sin posibilidades de recibir refuerzos y con pocas perspectivas de abastecimiento, parecían condenados a la destrucción y sus marinos a una muerte segura. Para más problemas, Estados Unidos e Inglaterra, con sus barcos en las proximidades, veían esta guerra entre hispanos como una buena oportunidad para sacar su tajada. Con ambas flotas diezmadas nada se interpondría para dominar a Chile y Perú. Nadie esperaba la reacción española al mando de su nuevo jefe, el capitán Casto Méndez Núñez, y la intervención de la nave más poderosa de su tiempo; la fragata blindada Numancia.

El Numancia nació en abril de 1862 tras la firma en Madrid de un contrato con la Sociedad “Forges et Chantiers de la Mediterranée”, encargándose su construcción a los astilleros La Seyne de Tolón. Se empezó a trabajar en ella en septiembre de ese mismo año, y el 19 de Noviembre de 1863 el Obispo de Tolón bendecía su botadura. Las pruebas de navegación y el ensayo de su armamento se llevaron a cabo durante la travesía del astillero a Cartagena en diciembre de 1864, considerándose excelentes. El coste de su construcción ascendió a 8.322.252 pesetas, una cantidad fabulosa para la época.

Sus características fueron una verdadera revolución:

Desplazamiento: 7.500 Toneladas.

Dimensiones: Eslora, 96,08 mts; manga, 17,34 mts; puntal, 8,87 mts; y calado, 7,90 mts.

Velocidad: 12 nudos.

Maquina: De 1.000 Cv. de potencia nominal y 3.700 indicados.

Protección: Coraza de planchas de hierro con grosores de 13 a 11 centímetros, y desde los 2,30 metros por debajo de la línea de flotación hasta la cubierta.

Armamento: 34 cañones lisos de 68 libras (20 centímetros).

Dotación: 590 hombres.

Partió para unirse a la Escuadra del Pacífico realizando una travesía considerada imposible hasta entonces. Por ejemplo, Francia había fracasado en su intento de desplegar un acorazado en el Golfo de México, o el buque blindado inglés que no llegó a salir del Canal de la Mancha. El gobierno español consideró necesario el despliegue del Numancia en el Pacífico para apoyar al resto de la escuadra, no siendo una decisión por parte española tomada a la ligera.

Se formó una comisión que estudió desde los pertrechos, climatología, corrientes marinas y condiciones marineras de la fragata, al igual que la decisión de darle el mando al capitán Casto Méndez Núñez, uno de los hombres con más aptitudes y competencia del momento en la Armada Española.

Bombardeo de Valparaíso

Desde el principio, nada más obtenido el mando, Méndez Núñez comenzó a lograr sus primeras victorias en diversas maniobras por el litoral, y pronto alcanzó fama de invencible, especialmente cuando derrotó el 7 de febrero de 1866 a la flota combinada chilena y peruana en el canal de Abato, obligándola a retirarse hacia aguas poco profundas para evitar su total destrucción. Sin enemigos en el mar, Méndez Núñez se dirigió a Valparaíso, comunicando al cuerpo diplomático enemigo, y a las fuerzas neutrales presentes en la zona, que bombardearía la ciudad en el plazo de cuatro días si no se firmaba un acuerdo de paz.

Temiendo el éxito español que podía darle la hegemonía sobre la zona que ansiaban Estados Unidos e Inglaterra, el contralmirante inglés y el comodoro norteamericano intentaron disuadirlo de sus intenciones amenazándolo con la participación de sus poderosos barcos en la defensa de Valparaíso. Méndez Núñez no mostró ningún síntoma de impresionarse por la amenaza, respondiendo que se vería obligado a hundir las dos flotas si se interponían en su misión. Viendo el firme carácter del español, y sobre todo, ante la posibilidad que el Numancia hundiera de verdad sus flotas, el dos de mayo de 1866 tuvo lugar la batalla de El Callao sin la ayuda prometida por Estados Unidos e Inglaterra a la alianza entre Perú y Chile.

Acusado de atacar una ciudad sin apenas defensas el jefe de la flota española se dirigió a El Callao, la plaza costera más fortificada que disponía el enemigo, y el dos de mayo Méndez Núñez se preparó para atacar. Sus enemigos pensaron que el almirante español sufriría una terrible derrota. En El Callao se encontraban 96 cañones, ocho de estas piezas de artillería eran de 500 libras y seis de 300. Los barcos atacantes disponían de 245, siendo el calibre más grande de 68 libras, pero únicamente podían ser usados la mitad debido a que estaban montados a los costados de las naves.

El combate comenzó a las 11 de la mañana. Tras seis horas de duelo artillero la flota española consiguió una victoria completa. Cuando terminó el combate, sólo tres piezas enemigas seguían disparando, la torre blindada de defensa había sido destruida y el ministro de guerra peruano había muerto. En el bando español sufrieron daños las naves “Berenguela”, “Villa de Madrid” y “Almansa”.. Murieron 43 marinos y 157 resultaron heridos, entre ellos el propio Méndez Núñez.

Casto Ménendez Núñez herido durante la batalla de El Callao

La fragata “Numancia” arrasó cualquier objetivo de los que se le fijaron. En su afán por acortar distancias llegó a encallar sin dejar de abrir fuego, recibiendo más de 50 impactos que no consiguieron traspasar su blindaje. La nave más poderosa del mundo resultó invulnerable. Tras ser saldada la cuenta de honor la flota española partió el 10 de mayo. El “Numancia” se dirigió junto con otras unidades hacia Filipinas.

Durante el resto de su vida protagonizó diferentes hechos bélicos, siendo modernizada en 1896, lo que le impidió participar en la guerra contra Estados Unidos por encontrarse en los astilleros. En 1912 se dispuso su baja y se ordenó su desguace. La opinión pública protestó con energía y la prensa realizó una campaña para que fuera usada como museo naval, pero olvidada en 1916 se vendió a unos astilleros de Bilbao. Por dos veces la vieja fragata intento ser llevada hasta su destino sin éxito. En la tercera ocasión, el 16 de diciembre, se hundió frente de las costas de Portugal mientras era remolcada. La fragata acorazada “Numancia” que nunca conoció la derrota, pareció preferir el fondo del mar como tumba antes de terminar desguazada y vendida como chatarra barata.

La antigua fragata era un barco de vela menos pesado que el navío de línea y menos ligero que la corbeta. Tenía tres palos, todos ellos con cofas y bergas, y su aparejo era el mismo que el de los navíos. Su armamento oscilaba entre 30 y 40 cañones, desplazaba 600 o 700 Tm. y su dotación llegaba a 300 hombres como máximo. Se utilizaba tanto como nave de escolta y ataque a buques comerciales del enemigo, como en misiones de exploración. Apareció en el siglo XVII. A mitad del siglo XIX los navíos de línea fueron sustituidos por fragatas.

DON CASTO MÉNDEZ NÚÑEZ
(Vigo, 1-07-1824 – Poontevedra 21-08-1869)

En 1840, siendo guardiamarina tomó parte en la primera guerra civil. Teniente de navío (1850), auxiliar de la secretaria de Marina(1855), durante su permanencia en las Filipinas, se distinguió luchando contra los piratas de Mindanao, por lo que ascendió a capitán (1862). En 1864, embarcado en la fragata acorazada Numancia, se trasladó al Pacífico para unirse a los buques que operaban en aquella zona y recibió el grado de brigadier de la Armada. Al suicidarse el almirante Pareja. Méndez Núñez tomó el mando de dicha ecuadra. Tras la acción contra el puerto fortificado de El Callao ascendió a teniente general (1867) En 1868 fue nombrado vicepresidente del Almirantazgo. Suya fue la frase “España prefiere honra sin barcos a barcos sin honra” ante las amenazas de Estados Unidos e Inglaterra.

Discusión