La Llorona de El Salvador: la leyenda y sus parientes, la Siguanaba y la Descarnada

En El Salvador, la Llorona comparte la noche con otros espantos muy populares, sobre todo la Siguanaba y la Descarnada. Las abuelas la usaban para que los niños no se acercaran al río a deshoras, y todavía hoy es una de las historias que más se cuentan en el campo.

Lago de Ilopango, en El Salvador, con volcanes al fondo
«El Salvador: lago de Ilopango con los volcanes», de randreu. Licencia CC BY 3.0, vía Openverse.

La leyenda tal como se cuenta en El Salvador

La versión salvadoreña más extendida habla de una muchacha campesina que vivía cerca de un río y bajaba cada mañana a llenar sus cántaros. Un día empezó a trabajar en la casa de una hacienda y quedó deslumbrada por el lujo y por las señoritas de la ciudad. Se enamoró de un joven que la sedujo y la abandonó al saber que esperaba un hijo.

Asustada y sin atreverse a contárselo a sus padres, dio a luz a escondidas y arrojó a la recién nacida al río. Enloqueció de culpa, y desde entonces su alma recorre las orillas de los ríos y las veredas que llevan a los cementerios, llorando por su hija. Quien la ve no debe darle la espalda ni seguirla; si lo hace, dicen, su llanto lo perseguirá para siempre.

Cómo reconocerla

  • Se oye más que se ve: un llanto que se acerca y se aleja a ratos.
  • Aparece cerca del agua, en ríos, pozas y lavaderos.
  • Suele presentarse de perfil, vestida de blanco o con ropas viejas.
  • Intenta entrar en las iglesias de los pueblos para limpiar su culpa, pero desaparece en la puerta.

La Siguanaba, la gran rival

Muchos salvadoreños confunden a la Llorona con la Siguanaba, que tiene un origen distinto, en la mitología pipil. Según la versión más conocida, Sihuehuet era una mujer hermosa que descuidó a su hijo y traicionó a su esposo. Como castigo, los dioses la condenaron a vagar convertida en la Siguanaba: de espaldas parece una mujer bellísima que se peina en los ríos, pero cuando un hombre la sigue y ella se vuelve, muestra un rostro de caballo o una calavera. Su hijo, el Cipitío, quedó condenado a ser niño para siempre: un chiquillo barrigón con sombrero que come ceniza y lanza piedritas a las muchachas.

La diferencia es clara: la Llorona busca a sus hijos y da pena; la Siguanaba busca a los hombres infieles y da miedo.

La Descarnada

El tercer espanto de la familia es la Descarnada, una mujer muy atractiva que se aparece a los hombres que andan solos de noche. Cuando el hombre se acerca, la carne se le cae a pedazos y queda un esqueleto. Es, como la Siguanaba, una advertencia contra los parranderos.

Diferencias con la versión mexicana

MéxicoEl Salvador
Quién erauna mujer abandonada por su amanteuna campesina seducida por un joven de la hacienda
A quién perdióa varios hijosa una hija recién nacida
Dónde apareceríos y calles de la ciudadríos, pozas y caminos al cementerio
Con quién conviveCihuacóatl, la Malinchela Siguanaba, el Cipitío, la Descarnada

Lee también la leyenda de la Llorona en versión corta y cómo se cuenta en Guatemala y Honduras, donde también aparece la Siguanaba.

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