En las zonas rurales de Honduras la Llorona sigue siendo una de las historias que más se cuentan. Todas las versiones coinciden en lo esencial: una mujer vestida de blanco que aparece a medianoche junto a los ríos y se lamenta por sus hijos.

La versión hondureña
La historia más difundida en Honduras es distinta de la mexicana, porque la madre no es culpable. Era una mujer sencilla que vivía con sus tres hijos y un marido borracho y violento que la había abandonado. Una noche el hombre regresó, montó en cólera porque nadie salió a recibirlo y empezó a gritar. Los niños se refugiaron en los brazos de su madre, que se interpuso para protegerlos y cayó al suelo inconsciente.
Cuando despertó, el marido y los hijos habían desaparecido. Los buscó durante días, meses y años, bajo el sol y la lluvia, hasta que murió de tristeza sin volver a saber de ellos. Por eso su espíritu no descansa: de noche se la oye reír, gritar y llorar, preguntando dónde están sus hijos.
Cómo es la Llorona hondureña
- Vestida de blanco, con una larga melena negra.
- En algunas versiones tiene el rostro de calavera.
- Ronda ríos, quebradas y caminos solitarios.
- Pasa de la risa al grito, y quien la oye puede perder la razón.
- Los campesinos dicen que de noche su poder aumenta y que intenta ahogar a quien se acerque al agua.
La Sucia, la otra mujer del río
En Honduras la Llorona convive con la Sucia, un espanto propio del país. Según la leyenda, era una joven a la que dejaron plantada en el altar y que murió de pena. Su alma quedó junto a los ríos, donde se la ve lavando ropa o peinándose. Si un hombre se acerca, se convierte en un ser horrible. Como la Siguanaba de El Salvador y Guatemala, es una advertencia para los hombres que andan de noche donde no deben.
Llorona y Sucia: en qué se diferencian
| La Llorona | La Sucia | |
|---|---|---|
| Qué perdió | a sus hijos | a su prometido |
| Qué hace | busca, llora y grita | seduce y espanta |
| A quién asusta | a todo el que pasa | sobre todo a los hombres |
| Dónde aparece | ríos, quebradas y caminos | orillas de los ríos |
Otros espantos hondureños son el Cadejo y el Sisimite, un gigante peludo de las montañas. Para comparar con la versión original, lee la leyenda de la Llorona en versión corta.
