Ingredientes:

  • 700 gramos de harina integral
  • una cucharadita de sal
  • 25 gramos de levadura fresca
  • una cucharadita de melaza
  • 25 gramos de harina de soja
  • 425 cc. de agua templada
  • una cucharada de aceite de girasol

Cómo hacerlo:

Mezclar la harina y la sal en un cuenco caliente y seco.

Se mezcla la levadura, la melaza y la harina de soja, se remueve hasta que quede cremoso. Se añaden 150 cc. de agua templada y se bate hasta que la levadura quede disuelta, se deja reposar en un lugar cálido hasta que aparezca espuma en la superficie, lo vertemos sobre la harina, se añade el agua restante y el aceite y se remueve hasta que quede uniforme.

Se amasa hasta que todos los ingredientes queden unidos, la masa debe adquirir una suavidad uniforme y un tacto aterciopelado.

Se pone en un cuenco, se cubre con un paño húmedo y se deja reposar en un lugar cálido sin corrientes de aire, después de una hora la masa habrá doblado su tamaño, será esponjosa, de textura firme y fácil de desprender de las paredes del cuenco.

Se saca la masa de la fuente y se golpea en el centro para que salga todo el gas, se vuelve a amasar unos minutos.

Una vez dada la forma que elijamos del pan se deja el pan en un lugar cálido, sin corrientes de aire, para que suba de nuevo, tardará media hora aproximadamente.

Se calienta el horno a 220 grados.

Se cocerá el pan durante 40 minutos si está en un molde y 30 minutos si está en la bandeja.

Sabremos que está cocido si suena a hueco en la base al golpearlo.

Si deseamos que el pan tenga sabores añadiremos lo que queramos antes de la segunda subida: nueces, pasas, cebolla rallada, ajo, sésamo, semillas de girasol, semillas de amapola, etc.

Mucha suerte para tu pan.