Mig-29, el terror de la OTAN

La Luftwaffe se hizo cargo de los MiG-29 pertenecientes a la Alemania Oriental en 1992 tras la caída del muro de Berlín. El informe resultó sorprendente: “… Su capacidad aerodinámica es mejor de lo esperado… en algunas áreas sobresaliente en comparación con sus equivalentes occidentales”.

La creación del Mikoyan-Gurevich MiG-29, bautizado por la OTAN con el apodo de “Fulcrum” (Apoyo), comenzó en 1974. Pronto corrieron rumores de que la Unión Soviética trabajaba en un supercaza, y no fue hasta 1977 cuando se pudo confirmar. Un satélite espía de Estados Unidos lo fotografió en el aerodrómo de experimentación situado en Ramenskoye. En aquel tiempo se fabricaron once prototipos y ocho aparatos de preproducción.

Sus características básicas operativas son múltiples, destacando un buen rendimiento y un nivel muy alto de agilidad. La diversidad de equipos electrónicos que puede incorporar es sorprendente, siendo los principales: radar multimodo de impulsos Doppler, pantalla de visión anticipada (HUP), visor para la designación óptica de objetivos para los mísiles, sensor de infrarrojos para búsqueda y seguimiento que es capaz de realizar ataques en silencio electrónico y receptor de alerta radar. La aeronave está armada con un cañón monotubo de 30 mm. Puede cargar un amplio abanico de mísiles tierra-tierra y tierra-aire en sus seis anclajes situados bajo de las alas.

La última versión sobre la que conocemos datos, el MiG-29S, es increíblemente más potente. Aumento de la capacidad de combustible, sonda de reabastecimiento en vuelo, modificación de la superficie de vuelo de cuatro secciones a cinco, mayor ángulo de deflexión del timón de dirección para aumentar todavía más su agilidad. El armamento también ha sido ampliamente mejorado: radar de morro N019M Topaz capaz de detectar un objeto de su propio tamaño a 100 km, pudiendo seguir 10 objetivos al mismo tiempo y controlar dos ataque simultáneos. En 1995 se aumentó un 30% el impresionante ángulo de ataque de este “supercaza”.

No es extraño que durante la guerra de Kosovo solamente el hecho de que despegara un solitario MiG-29, en su versión más básica, sembrara el terror en la OTAN.

Acerca del autor
Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *